viernes, 20 de octubre de 2017

Persona Normal o Cómo tener una vida extraordinaria. Benito Taibo y sus no-enseñanzas.


¡Hola lectores! ¿Cómo están? Yo muy pero muy bien, terminando esta semana que a pesar de ser corta estuvo cargadísima de cosas.

Breve relato de los hechos: El viernes pasado, casi de casualidad, compré y leí “Persona normal” y fue amor a primera página. Me devoré el libro y empecé a buscar los otros títulos de su autor, Benito Taibo, y a armar una nueva e interminable TBR no sólo con todos sus libros, sino con casi todos los que menciona en Persona Normal (volveremos sobre esto).

No obstante, no terminó ahí la cosa, sino que TUVE EL ENORME PLACER DE CONOCER A BENITO, almorzar con él y charlar y bromear y aprender y fue BRILLANTE. Nunca voy a terminar de agradecerle a la editorial por el día hermoso que pasé el martes. Porque no sólo fue el almuerzo: horas más tarde Benito presentó “Corazonadas” y dio una presentación hermosísima. Estos dos eventos además me hicieron cruzarme con gente que admiro y aprecio mucho y la pasé GENIAL. ACÁ la nota que hizo la genia de Verónica Abdala para Clarín sobre la visita de Benito. 


17937147Una grandiosa e increíble aventura para ser todo... excepto normal.

Tenía un par de padres divertidos y jóvenes, llenos de sueños y de planes. Pero a mis doce años, cinco meses, tres días y dos horas y cuarto, aproximadamente, me quedé sin ellos

Desde que el tío Paco se hizo cargo de él, Sebastián ha vivido aventuras increíbles: tuvo un encuentro inesperado con un enorme felino, conoció a uno de los últimos vampiros que viven en el df; frente a su casa vio a un mítico personaje saltar de la góndola en la que viajaba, para rescatar a una joven de una inundación; consiguió un mapa estelar para un pobre extraterrestre perdido en la Tierra, sobrevivió el embate de un enorme monstruo marino, peleó al lado de los sioux para defender su territorio de los colonizadores? ¿Qué pasa con Sebastián? ¿Acaso no es una «persona normal»

Persona normal tiene una puntuación de 4.51/5 en Goodreads y yo le di cinco porque… bueno. Ya les cuento.

La historia es la que nos cuenta un poco la sinopsis: Sebastián se queda huérfano y queda a cargo de su tío Paco, quien lo hace vivir mil y una aventuras en la cotidianeidad de sus días, y todas de la mano de algún libro o un autor.

Historia sencilla, aparentemente… normal. Pero lo que hace Benito en este libro es mágico, en serio: Agarra frases o ideas de las más geniales y/o hermosas y/o trascendentales y/o profundas ya existentes en la literatura y te hace con ellas un capítulo o dos, muy al nivel de un niño de 12 o 15 años que está descubriendo este mundo que los grandes poetas y escritores ayudaron a forjar, y, a la vez, muy al nivel de cualquiera de esos autores. Y no, con esto no quiero decir que está robando. El libro tiene unas… ¿cuarenta? páginas dedicadas a mostrar todos los libros y los autores que menciona, a mencionar otros que se aluden de forma indirecta, y a recomendar algunos que le quedaron en el tintero.

Así que no, no es plagio. Es más bien una oda. Es una oda a los “educadores sentimentales” disfrazada de novela.

“Cada canción, cada sueño, cada encuentro fortuito o premeditado, cada película vista, cada libro leído te hacen una persona diferente, te determinan. Eso es lo que se llama una <<educación sentimental>>”
“De eso se trata la educación sentimental. De poder reírse y llorar cuando lo necesites. De no usar una fachada falsa de ti mismo, De construir los sentimientos con sensaciones aparentemente diferentes”

Así, agarrando a Emilio Salgari y a su emblemático personaje Sandokán, el Tigre de la Malasia (que es uno de los favoritos de mi padre, y mío, y tuve el placer de decírselo a Benito en el almuerzo que compartimos <3), a Tomás Eloy Martínez, a Miguel Hernández, a Shakespeare, a Daniel Defoe, a Dee Brown, a Cortázar, a Borges, a Neruda (a quien estuve leyendo estos días. No sabía que conocía tantos de sus poemas gracias a intérpretes como Serrat, Víctor Heredia y Mercedes Sosa, me encantó encontrarme con los poemas que llevo tanto tiempo amando sin saberlo) y a decenas más, Benito (al que no le gusta que lo tratemos de “usted”) trata sencilla y profundamente temas culturales, políticos y sociales contemporáneos a la vez que nos habla de los vaivenes diarios de la vida y los amigos y los amores y la familia. 

Sin proponérselo siquiera, y sin pedir del lector nada más que ejercitar un poco la empatía, Benito nos enseña un poco sobre, por ejemplo, la “otra cara” de la historia de los pueblos originarios de América y el “descubrimiento” y la “colonización”; la patria y el nacionalismo; la importancia de los movimientos sociales, gremiales, estudiantiles; mucho sobre historia, y mucho más aún sobre literatura. Todas cosas que capaz ya sabemos, pero a veces nos olvidamos.


Toda la obra es un himno a los libros. Y sí, si no te gusta mucho leer y agarrás este libro probablemente lo dejes rezongando porque… bueno, básicamente la educación sentimental a la que tanto hace referencia y que es la que el tío Paco le inculca a Sebastián tiene un método solamente: leer. Presenta esta visión particular del mundo en el cual leer te hace “mejor persona”, mas o menos. Este libro funciona como un guiño de un lector a otro en el que ambos se reconocen, se encuentran, se entienden… y se recomiendan libros.

“El viejo toma confianza y empieza a husmear en nuestra biblioteca. Yo lo animo. Va haciendo gestos de asentimiento, de reconocimiento, de aprobación. De ésos que sólo puede hacer un lector frente a otros lectores, como si perteneciéramos a una secta. Se detiene frente a nuestra sección del Siglo de Oro. Se le ilumina la cara.”

Pero no puedo criticar ese método porque particularmente yo creo que leer me hace mejor persona. Lo siento así en lo más profundo de mi ser. Siento que crezco como ser humano cada vez que agarro un libro. Pero es algo muy personal y, por sobre todo, sé que hay muchos ejemplos de personas que han leído muchísimo y no fueron o no son buenas. Y personas que han leído poco y nada y son de las mejores que han existido. Todos lo sabemos. Hay otros, variados factores que me hacen ser mejor o peor persona, pasa simplemente que los libros tienen un papel fundamental en la formación de mi carácter y mi personalidad.

“Uno se hace hombre, se hace más humano, cuando tiene su propia biblioteca, aunque sea de un solo libro”

Esta es la visión de vida que tienen los personajes (y doy fe de que es la visión de Benito. ¿Sabían que su papá se llama Paco, también? Él le inculcó el amor por los libros de la misma forma que el tío Paco a Sebastián), es lo que nos presentan, y a mí me gusta porque me identifico con eso; porque además de reverenciar los libros, los personajes los aman. Aman los libros, las historias, las palabras.

“La gente le tiene muchísimo más miedo a las palabras que a los cañones. Las palabras han hecho revoluciones, puentes, caminos. Han logrado que la gente se enamore o se odie para siempre… Lo importante es cómo se usan y qué se quiere decir cuando se usan.”

Llámenme sensible, gente. Lo leí en estos días donde estuve MUY bajón, me sentía muy atrapada, muy dejada en el fondo del tarro, pisoteada, burlada, cansada. Y pensaba “No tengo nada. No soy nada”. Suele pasarme. Tengo días… períodos en los que simplemente me siento así. Y me llegó este libro a las manos, que me dice cosas como “Tenía libros. Tenía, por lo tanto, piernas” y yo… bueno, lloré mucho mientras lo leí.

Despertarme, alistarme, salir a trabajar, volver, comer, dormir, repetir. Me paro a veces en medio de la calle y digo “esto no puede ser todo lo que hay en la vida”.
Y entonces leo, porque no puedo viajar de otra forma, porque no puedo amar de otra forma, porque no puedo vivir de otra forma. Escapo con los libros, tal vez porque no me gusta mucho ser esto que Taibo llama “persona normal”.

Me tocó la fibra sensible, y por eso estoy dispuesta a perdonarle una o dos cositas, que igual se las cuento porque tampoco voy a ser tan poco objetiva: A este libro le faltó feminismo. Muuuucho feminismo. ¿Se aguantan un pequeño spoiler en favor del ejemplo? Bueno, ok, no, pero digamos solamente que hay chicas mejores que otras, acá, de acuerdo a nuestro personaje, según lo que leen y cuánto leen, o qué les gusta y qué no. Y no se hizo esa comparación particular entre dos varones de la novela, sino con dos chicas, porque tiene que haber un interés romántico (es mínimo, pero está). Y eso no me va. Tengo que decirlo. Me enojó un poquito.

“A veces creo que todos somos Jean Valjean, por lo menos una vez en la vida, cuando la injusticia se cierne como un buitre sobre nuestras cabezas y no hay posibilidad de remediarlo porque el mundo se divide entonces entre ellos y nosotros”

En resumen, “Persona normal” nos sintetiza y nos desarrolla a la vez varias verdades que ya todos conocemos pero es necesario recordar. Lo hace contando una historia tierna con personajes entrañables con los que nos reímos, lloramos, pensamos. Un libro en extremo recomendable, así sea sólo para agrandar tu TBR con algunos de las decenas de títulos mencionados. Goodreads sabe que mi lista sí se agrandó. 

Anuncios parroquiales: Sigue activo el sorteo por un libro a elección de hasta veinte dólares, aquí. Y si están abrumados por la cantidad de Cajas Literarias que están saliendo en Argentina en estos días y no saben qué hacer, aquí pueden ver lo que fue la Delirium Box de Octubre.

¡Y eso es todo por hoy! ¡Cuéntenme en los comentarios si lo leyeron, si piensan hacerlo, y/o si nos cruzamos el martes en la firma de ejemplares!






1 comentario:

  1. Hola, formo parte de la iniciativa Seamos Seguidores y me gustaría dejarte una invitación exclusiva al blog Los delirios de Pandora con motivo de su re-apertura. Yo ya te estoy siguiendo, así que espero que pases a dejar tu huella y que disfrutes del contenido que ofrezco. ¡Tu estancia en el jardín del Edén siempre será bienvenida! Un beso grande.

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